La oposición es un sistema selectivo basado en pruebas para comprobar la capacidad de los aspirantes y establecer su orden de prelación. El artículo 61 del TREBEP la distingue del concurso-oposición, que incorpora valoración de méritos, y del concurso, basado en esa valoración.
Las pruebas no se limitan a conocimientos memorizados. Pueden comprobar capacidad analítica, habilidades, idiomas o aptitud física, según las tareas del puesto y lo previsto en la convocatoria. Las bases concretan el número de ejercicios, sus partes, su carácter eliminatorio cuando corresponda y el sistema de calificación. No hay una estructura de examen única para todas las oposiciones.
En el lenguaje cotidiano se llama oposición al proceso completo de acceso, aunque técnicamente utilice concurso-oposición. Para planificar el estudio o interpretar un supuesto, hay que identificar el sistema que establecen las bases. Aprobar una prueba tampoco equivale por sí solo a obtener plaza o adquirir la condición de funcionario: deben cumplirse los requisitos y trámites del proceso correspondiente.